1947-1985
Lo que sin duda marcó el inicio de su carrera como artista ocurrió en 1947 y fue su victoria en un concurso para esculpir a los cuatro Evangelistas para la iglesia del Colegio Mayor de Isabel la Católica de Granada. El material empleado sería la piedra de Bogarre. Realizó los bocetos de estas esculturas mientras trabajaba como supervisor en una obra de la calle de la Alhóndiga. Lo que lo distinguió de los demás escultores que se presentaron fueron estos mismos bocetos, inacabados estratégicamente con la intención de permitirse cierta libertad para adaptarlos a la piedra de Bogarre; los demás esculpieron bocetos definitivos. Era la primera vez que Eduardo tallaba la piedra. El premio le permitiría irse a Madrid a vivir.
Entonces ocurre un factor clave para su vida y su trabajo : el arquitecto José Luis Fernández del Amo comienza a requerir su trabajo. Era uno de los arquitectos de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, organismo del Instituto Nacional de Colonización (1939-1971) y se necesitaba un escultor para dotar a pueblos destruidos de monumentos y catalogar los daños producidos durante la Guerra Civil. Junto a su amigo de la juventud, el pintor Antonio Rodríguez Valdivieso, y al arquitecto tomaron nota de los daños en las iglesias de los pueblos de la Alpujarra. Fernández del Amo actuó como una especie de mecenas para que a Eduardo no le faltara una relativa continuidad en los encargos; que durante aquellos años era casi imposible de concebir para un escultor o cualquier artista.
En 1949 se traslada a Madrid y recibe encargos monumentales gracias a Fernández del Amo, en gran medida religiosos, para diversos lugares de España. Esto provocó que Eduardo Carretero contribuyera a renovar la imaginería religiosa de España, que seguía influenciada por el periodo del barroco.
En 1952 realizará un gran aporte escultórico (todo el interior y el exterior) de la iglesia neogótica de San Francisco Javier de Pamplona, primer hito de su carrera y hoy declarada Bien de Interés Cultural. El conjunto lo forman: retablos de madera de la Purísima Concepción y de San José y el Niño; los cuatro evangelistas también en madera; un San Ignacio de Loyola en piedra y San Francisco Javier (uno dentro en madera y otro en el exterior en piedra), además de relieves en la fachada. La prensa de la época destacó el trabajo, comparando al San Francisco Javier con un chico navarro.
Durante estos años viviendo en Madrid le permiten trabajar en terrenos de los almacenes Nicasio Perez que vendía las tallas que esculpía, al no tener suficiente espacio en su estudio de la calle Camorritos por el gran tamaño que solían tener las esculturas monumentales. También esculpió en los sótanos del edificio de los Nuevos Ministerios, aunque en muchas ocasiones se veía obligado a realizar su labor en las propias canteras. Como trabajaba la piedra de Colmenar de Oreja, iba y venía diariamente desde Madrid. Hasta que finalmente decidió trasladarse a un lugar cercano a la cantera de donde escogía las piedras junto a su mujer. No encontró ningún sitio de Colmenar y un día se desvió a Chinchón, le gustó y acabó comprando un terreno ahí y construyó una casa, en la que vivió el resto de su vida junto a su mujer.
Eduardo consigue en 1963 una beca de 50000 pesetas de la Fundación Juan March y en 1964 su nombre aparece en la Feria Mundial de Nueva York en la exposición «Escultores Españoles Contemporáneos» de la misma. Comienzan a ser habituales las exposiciones en las que se incluye su obra y la prensa de la época lo refleja. Así se suceden los siguientes años de su vida. Se podría considerar que en 1976 tiene lugar el momento clave para nuestro escultor: la elaboración de la que será su obra más conocida y representativa. La efigie de Ramón y Cajal esculpida en piedra de Colmenar que preside el hospital del mismo nombre.
Ya en la década de los 80 Eduardo comienza a exponer su obra en cada vez menos exposiciones debido a una situación que le haría retirarse de la vida pública/ activa durante algunos años: la muerte de su esposa Isabel Roldán en 1985. Pese a ello seguiría activo dedicado más a encargos privados.